En el extremo sur de la Península de Baja California, donde el Mar de Cortés y el Océano Pacífico se encuentran en un punto que el mismo Jacques Cousteau llamó "el acuario del mundo", Los Cabos es uno de los destinos más espectaculares de México. Formaciones rocosas talladas por siglos de viento y marea, desierto de cardones en el horizonte y aguas de un azul profundo frente a resorts de lujo internacional: esta es la promesa de Los Cabos, un destino que enamora a los viajeros más exigentes del planeta.
Itinerario día a día
El Aeropuerto Internacional de Los Cabos (SJD) está ubicado en San José del Cabo, a unos 45 minutos de Cabo San Lucas por el corredor. El camino ya vale la pena: cactus centenarios en el desierto, colinas doradas y el primer destello del mar a lo lejos. Cabo San Lucas, la parte más animada del destino, te recibe con su marina llena de yates, restaurantes de lujo y la energía vibrante de un pueblo que no para nunca.
El Arco de Los Cabos es probablemente la imagen más reconocible de toda la Baja California: una formación rocosa natural que emerge del mar en el extremo de la península, en el punto exacto donde el Mar de Cortés toca el Pacífico. Solo se puede llegar en lancha desde la marina, lo que lo convierte en una excursión imprescindible y llena de emoción. La jornada completa incluye snorkeling en aguas con una visibilidad increíble.
Los Cabos ofrece experiencias radicalmente diferentes según la temporada. De diciembre a marzo, las aguas del Pacífico y el Mar de Cortés son el hogar temporal de las ballenas jorobadas y grises que migran desde Alaska para reproducirse — una de las experiencias de naturaleza más emocionantes que existen. En el resto del año, el desierto bajacaliforniano y los campos de golf de clase mundial son las grandes atracciones de este tercer día.
A 33 kilómetros de Cabo San Lucas por el Corredor, San José del Cabo es el lado más tranquilo, elegante y auténtico del destino. Su centro histórico colonial — declarado Pueblo Mágico — contrasta con la modernidad del resort: calles empedradas, una misión del siglo XVIII, galería tras galería de arte contemporáneo y una escena culinaria que apuesta por los ingredientes locales de Baja California.
El último amanecer en Los Cabos es, según muchos viajeros, el mejor momento de todo el viaje. Las playas del Pacífico, bañadas por la primera luz del día, ofrecen una soledad y una paz que contrastan con la energía de los días anteriores. Es el momento perfecto para un paseo descalzo por la orilla, grabar esas imágenes en la memoria y prepararse para volver a casa con la promesa de regresar.
El Aeropuerto Internacional de Los Cabos (SJD) recibe vuelos directos desde las principales ciudades de México y de Estados Unidos. Está ubicado cerca de San José del Cabo, a unos 45 minutos de Cabo San Lucas. Se recomienda contratar el traslado desde el aeropuerto con antelación, ya que los taxis no regulados pueden cobrar tarifas muy elevadas.
Los grandes resorts de lujo se concentran en la Zona Hotelera de Cabo San Lucas y en el Corredor Los Cabos. San José del Cabo tiene opciones más boutique y culturales cerca del centro histórico. Para luna de miel o viajes premium, los hoteles frente al Mar de Cortés con playa privada son la opción más solicitada.
Se recomienda contratar taxis de sitio (autorizados por la zona hotelera) o rentar un automóvil para moverse con libertad por el Corredor entre Cabo San Lucas y San José del Cabo. Los transportes entre ambas ciudades tardan unos 45 minutos y el paisaje de la carretera costera ya vale la pena.
En Los Cabos se aceptan tanto pesos mexicanos como dólares americanos en casi todos los establecimientos, incluyendo restaurantes, tiendas y tours. La propina estándar es del 15 al 20% en restaurantes de nivel medio y alto. En los resorts todo incluido, se acostumbra dejar propina adicional al personal de servicio.
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